La ideología religiosa se opone a los derechos humanos

México es un país donde las mujeres padecen violencia y discriminación sistemáticas, de esto hay gran cantidad de ejemplos. Este fue uno de los países que más tardó en otorgar el voto a la mujer y hoy es el sexto país con más feminicidios per cápita. 

En muchas de estas violaciones a los derechos de mujeres, la causa de fondo está en una idea religiosa patriarcal que se ha perpetuado históricamente.

El último ejemplo de lo anterior sucedió cuando en Veracruz la SCJN rechazó una propuesta de ley que buscaba despenalizar el aborto. Aunque la corte declaró que el fallo fue debido a problemas técnicos de la propuesta, el acontecimiento estuvo rodeado de los intereses de asociaciones y grupos de extrema derecha. 

El Frente Nacional por la Familia, por ejemplo, es una asociación de padres de familia e instituciones, que desde el 2016 ha cobrado relevancia por su férrea oposición a temas que, según ellos, atentan contra “la familia natural”.

Desde oponerse al aborto legal, el matrimonio homosexual y querer implementar la iniciativa del PIN parental, el Frente ha presionado la agenda política para impedir reformas que abogan por derechos humanos, como la decisión sobre el cuerpo de uno mismo, las relaciones afectivas o la educación. 

Otro actor que se opone al desarrollo de políticas públicas en pro de una ideología conservadora es el Partido Acción Nacional. El PAN siempre ha sido de derecha, pero ha encontrado su nicho electoral en las asociaciones religiosas como el ya mencionado Frente o en distintas arquidiócesis del país. 

El ejemplo más paradigmático es la diputada Lilly Téllez, quien constantemente hace declaraciones en redes sociales a favor del “derecho a la vida”, de “la familia natural” y de los valores “morales” cristianos.

Lo que más nos arde

México es una nación laica y pluricultural, la libertad de credo debe garantizarse así, o sea que religiosos no deben afectar las decisiones políticas y mucho menos violentar los derechos de las personas.

El hecho de que estos grupos de extrema derecha puedan imponer su interés religioso sobre la vida de grupos vulnerables, como la comunidad LGBTT+, las mujeres y las niñas, significa que aún prevalecen en el sistema los valores machistas, racistas y clasistas de antaño.

Sólo para dar una dimensión, el aborto sólo está despenalizado en México en dos estados: CDMX y Oaxaca. Entre 2002 y 2016 se tienen registradas 624 muertes por aborto, mientras la gran parte de estas fallecidas fueron mujeres con baja escolaridad.

Lo que esto indica es que las poblaciones más vulnerables son las más afectadas. Sea legal el aborto o no, las mujeres que lo decidan lo harán, sin embargo, no podrán hacerlo en condiciones que garanticen su salud y bienestar sin que la ley garantice su despenalización.

El derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo no puede ser negado por una mera idea religiosa.

@ESDEARDIDOS

Fuentes:

Animal Político

La silla rota

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