¿Por qué no invertimos en cultura?

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Un país que invierte en educación y cultura, es una nación que indirectamente invierte en sus ciudadanos, en hacer que piensen, cuestionen y exijan todos sus derechos. Por eso México no da recursos ni a la educación, ni a la cultura, ni a nada que tenga que ver con pensar.

Dicen por ahí que al pueblo pan y circo, y en este país hacemos honor a ese dicho. No hay, entre todos los rubros del gobierno, un sector más castigado que la cultura.

En 2017 se asignaron menos de 13 mil millones de pesos para subsidiar al sector cultural, lo que incluye museos, instituciones, producción de cine, investigación, becas y muchas otras cosas que no son prioridad para el gobierno mexicano.

Es evidente la poca preocupación que hay al respecto; a nadie le importa que los niños mexicanos no puedan acceder a instrucción artística en instituciones públicas, o que las buenas producciones teatrales, musicales o de danza sean accesibles sólo a un sector que puede invertir más de 4 o 5 salarios mínimos en un boleto.

Peor todavía, a nadie parece interesarle que el cine de calidad que se hace aquí, sea mucho más valorado en otros países, mientras los festivales que más se cacarean en el país, incluyen cintas del peor nivel, producciones netamente comerciales que, aunque no valen dos pesos, sí venden muchas entradas, que significan ganancias directas a los grandes complejos cinematográficos.

Mientras tanto, afuera hay grupos, colectivos, muchas personas que sí están interesadas en hacer y difundir la cultura, eso aunque no accedan a ningún presupuesto gubernamental, por no cumplir con sus estándares o por no tener contactos entre los funcionarios que controlan el sector.

Y la cultura en México se resume en eso, un bien que es mercancía, los que la hacen son ignorados, los que la venden tienen el control, y aquellos que tienen acceso a ella no saben qué es lo que tienen en realidad.

México es un país de gente que tiene piedras en lugar de cerebro, por eso la educación y el arte no son una prioridad. Aquí la prioridad es el entretenimiento fácil, la vulgaridad, la música más comercial, los contenidos televisivos que distraen, y todo lo que permita apagar los cerebros y evitar que las conciencias estén alertas.

Lo que más nos arde

En resumen, si eres artista en México y quieres comer, entonces genera contenidos fáciles, sóbale el lomo a los espectadores, y entonces seguro que compran tus productos, seguro que te leen o pagan por ver tus cintas, probablemente sí acudan a ver tu producción y hasta te aplaudan. De otro modo, habrá que asumir una triste realidad: la producción cultural en México es un bien que mata de hambre, de ignorancia y de indiferencia.

@ElArdidisimo

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