Las mexicanas piden permiso…

A pesar de vivir en pleno siglo XXI, el peso de la estructura tradicional, machista y discriminadora, sigue pesando sobre la vida de la mayoría de los mexicanos.

¿Quién podría imaginar que mientras afuera las mujeres van ganando terreno, obtienen premios deportivos y científicos, ganan puestos de poder y presiden las empresas más grandes del mundo, en México ellas viven como en el siglo XIX y aún piden permiso a sus parejas hasta para salir a la calle?

No, no es Medio Oriente, es México y aquí las mujeres enfrentan el peso del machismo en prácticamente todas las áreas.

Encuestas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revelaron datos como que, al menos el 50% de los entrevistados, sí considera que ellas aún piden permiso para hacer cosas como trabajar, estudiar salir y hacer vida fuera de su hogar.

¿Qué sucede en un país donde ellas no pueden desarrollarse sin la autorización de sus parejas? La respuesta evidente es que hay un marcado retraso en el desarrollo de ese sector, ellas estudian menos, tienen acceso a puestos laborales menores y no igualan el salario de los hombres, aún cuando hacen las mismas actividades.

Aceptar todo lo anterior es ignorar que, aún en contra de la cultura, ellas son las que llevan el mando y el sustento de la mayoría de los hogares mexicanos, además de destacar en prácticamente todos los sectores laborales y profesionales donde se insertan.

Las mujeres mexicanas son entes autónomos, autosuficientes y bastante capaces de asumir cualquier rol que se les imponga, aunque la creencia popular siga enfocada en que ellas deben limpiar mocos, cocinar frijoles y lavar ropa.

Lo que más nos arde

El problema más grave en todo esto, es que este tipo de creencias van pasando poco a poco a las nuevas generaciones, mujeres jóvenes que siguen viviendo el machismo de sus parejas, pero incluso de una manera mucho más violenta que como lo vivieron sus madres o sus abuelas.

En diez años, más de 22 mil mujeres mexicanas fueron asesinadas, una buena parte en crímenes de género e incluso por sus parejas.

Finalmente, el factor común es que nadie las empoderó nunca para creerse capaces de salir, estudiar o trabajar, sin necesitar la aprobación de un hombre.

@ElArdidisimo

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