El agua que se nos va

México está hoy atravesando una situación crítica en temas de agua. No hay nada más trascendental que estos últimos años, para entender y decidir cuál será el futuro hídrico del país y en consecuencia la calidad de vida de millones de personas que dependen de ese líquido para seguir viviendo. Y pese a todo, los mexicanos siguen sin entender cuál es la importancia de cuidar el agua.

El propio Gobierno federal ha calculado que, solamente dentro de sus redes de distribución, se pierde más del 43% del agua en fugas y filtraciones. Ya luego de lo que queda, habría que restar cuánto del agua sobreviviente es usada correctamente, cuánta es dilapidada por los usuarios y cuánta es captada por sistemas de limpieza para reusarse.

Se calcula que de toda el agua mundial disponible, México sólo tiene el 0.1% porque una buena parte de su territorio está en condiciones de desierto. Esa cifra es alarmante si tomamos en cuenta que, además de no tenerla, la desperdiciamos.

Aunque para hablar de desperdicio también hay que hablar de lujos y privilegios, porque se estima que 22 millones de mexicanos ni siquiera tienen una llave que les provea el líquido, y para tenerlo requieren caminar grandes distancias o pagar distribuidores privados.

Es horrible pensar cómo los mexicanos dilapidan sus recursos naturales, los dejan ir por la coladera como si se generaran mágicamente de la nada y no entienden que la naturaleza no es renovable, sino limitada y sensible a la mano del hombre, que algunas veces sólo parece empeñado en destruirla.

A nivel mundial la situación no es menos delicada y los recursos hídricos también están llegando a sus límites. Recientemente la NASA ha advertido que gobiernos del mundo deben encontrar la manera de cuidar el agua, debido a que las principales proveedoras naturales del planeta están por secarse y llegará un punto en que, literalmente, el planeta se va a quedar seco.

Lo que más nos arde

La verdad es que se hace muy poco por concientizar a la población, sobre el cuidado del agua, y estas cifras, que son de dominio público, son bastante desconocidas para la mayoría, que no entiende la riqueza que deja ir, cada que abre la llave del agua.

Podemos imaginar cuál será el futuro de México en los próximos 30 años, en vista de la poca conciencia que estamos haciendo del tema y las pocas reservas de agua que nos quedan. Cada vez más cara, más limitada, más contaminada y menos accesible, para los sectores no privilegiados de la población.

El hecho de que veamos agua hoy salir por las llaves, no significa que estará ahí mañana o pasado, y por desgracia esa posibilidad depende casi enteramente de una actitud colectiva respecto del cuidado que le demos, lo que probablemente también está bastante dañado y no augura muchas esperanzas para el futuro.

En general, parece que como humanidad todavía en esta época, tan avanzada y llena de tecnología, no hemos logrado entender qué es lo que está pasando con los recursos naturales y el daño irreparable que con nuestros estilos de vida le estamos haciendo al planeta. Y las consecuencias de ello quizá no las veamos, pero sí nuestros hijos y el resto de las futuras generaciones.

@ElArdidisimo

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