Las herencias de Mancera

Miguel Ángel Mancera ha sido jefe de gobierno de la Ciudad de México desde diciembre del 2012 y hasta mediados del 2018, con todas las cosas que eso implica.

Al llegar al cargo, este sujeto aseguró que convertiría a la CDMX en una ciudad de primer mundo, con servicios nunca antes vistos en otra orbe del país y un montón de maravillas para hacer más fácil la vida de los chilangos.

Y sí, no cabe duda que, al menos intentó dejar huella sobre la ciudad, aunque no se sabe para beneficio de los ciudadanos o de unos cuantos empresarios.

El Metrobús es una de las herencias polémicas de Mancera. Ya había sido inaugurado desde el 2006, pero con el gobierno reciente fue ampliado, al grado de sustituir enormes tramos de transporte público por ser –supuestamente– más limpio, eficiente y seguro.

Los chilangos no opinan lo mismo que Mancera, la mayoría ven en el Metrobús otro lastre para la ciudad, siempre lleno, lento y generador de embotellamientos en las grandes avenidas.

Lo peor es que el crecimiento de este transporte sigue. Mancera deja como herencia la ampliación de la Línea 5, desde San Lázaro a la Glorieta de Vaqueritos, a pesar de que millones de ciudadanos se oponen, porque implicará un enorme gasto, congestionamiento vial por las obras y hasta problemas más graves por pasar sobre un suelo que quedó dañado luego del sismo del 19 de septiembre del 2017.

Mancera también deja como herencia la incorporación de cientos de autobuses que sustituyeron a los viejos microbuses. Más grandes, más costosos para los usuarios y con ciertas restricciones, estos nuevos transportes fueron una imposición para millones de habitantes que tampoco vieron en ellos una verdadera solución a su movilidad.

Y ni qué decir del rubro de la construcción que se vio altamente beneficiado con este gobierno. Se calcula que durante los últimos 15 años se han edificado 86 viviendas cada día, sólo en el perímetro de la capital, a pesar de las restricciones de construcción que limitan el número de pisos en los edificios, y la densidad de población por metro cuadrado.

¿Quién deja que se violen los reglamentos y por qué se ha permitido la explosión inmobiliaria que está llenando las colonias populares con edificios de lujo? Las respuestas quizá están entre Mancera y sus funcionarios, un negocio multimillonario de corrupción e influencias entre empresarios, constructoras y delegados.

Ya para rematar, el asunto de la delincuencia es otro regalito del jefe de gobierno. Estadísticas afirman que el crimen organizado en la ciudad aumentó sus actividades en casi 70%, entre las que se incluyen asaltos, secuestros, extorsiones, cobro de piso y homicidios dolosos, entre otras cosas.

Irónicamente, durante el gobierno de Mancera fueron instaladas más de 70 estaciones de policía en distintas delegaciones, con el supuesto objetivo de inhibir los delitos y acercar los elementos policíacos a la población.

¿Cómo es posible que al mismo tiempo que se instalaron las estaciones de policía, se multiplicó la delincuencia en toda la ciudad?

Quizá no hubo en el gobierno de Mancera un proyecto honesto de ciudad, solamente la intención de hacer negocio a costa de los habitantes. Cabe preguntarse: ¿quiénes fueron los particulares beneficiados con la instalación de autobuses, nuevas líneas del Metrobús, permisos de construcción y tantas otras innovaciones, que costaron millones de pesos al erario público?

@ElArdidisimo 

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