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¿Te imaginas un país donde no exista el concepto de “bache”? Cuenta la ciencia que hay lugares, países de esos que llaman “desarrollados”, donde el pavimento no se agujera cada temporada de lluvias y los ciudadanos ni se imaginan que eso pudiera llegar a pasar algún día.

Suena raro, pero más raro suena que vivimos en un país completamente acostumbrado a que el pavimento parezca zona de guerra. Empiezan con un pequeño hoyo y acaban con un enorme socavón que, incluso llega a tragarse autos enteros y personas.

Dice la leyenda que solamente en la Ciudad de México hay más de 40 mil baches, mismos que año con año vuelven a aparecer, pese a que el gobierno invierte casi 40 millones de pesos en cada ejercicio fiscal para arreglarlos. O eso es lo que dice, la verdad habría que empezar a dudar de los materiales que utilizan y del personal que destinan para ello, pues parece que los rellenan con miel.

Pavimento barato, camiones pesados, exceso de autos y un montón de corrupción, esos son los ingredientes principales para generar los baches, uno de los mayores karmas de los mexicanos y que sucede, no sólo en las grandes ciudades, sino incluso en pueblos y carreteras alejadas.

Además, en la historia reciente de México, se cuentan mil y una estrategias para controlar el asunto de los baches, desde plataformas de denuncia (que nadie nunca atendió), hasta un seguro de daños que, supuestamente, pagaba el gobierno capitalino a todo aquél que viera afectado su automóvil por caer en un agujero de estos. Sí, cómo no, y el chiste se contó solito…

Lo que más nos arde

No hay manera de tapar este tremendo agujero en la función pública. Las calles de todo México se construyen al revés, con materiales de la peor calidad y sin una planeación estratégica que contemple asuntos, como el desgaste del suelo y la filtración de agua, para evitar hundimientos e inundaciones.

Mientras tanto, millones de mexicanos siguen circulando, pagando impuestos, casetas y gasolina, y rezando porque un día no se los coma una tremenda boca de lobo, producto de la negligencia y la flojera del gobierno.

Suena a chiste, pero parece que los mexicanos no tienen derecho ni manera alguna de exigir calles dignas, pavimento de calidad que vaya acorde a los miles de millones que se pagan al fisco y que, mínimo, deberían servir para que los caminos de este país no parecieran calzones baleados.

@ElArdidisimo

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