Los mexicanos no son esclavos

Estadísticamente los mexicanos son los que más horas trabajan, de entre todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, Económicos (OCDE), eso aunque a nivel salarial están muy por debajo del promedio, y la gran mayoría de la población no tiene un ingreso que satisfaga sus necesidades mínimas.

Las reformas laborales de los últimos años, han pretendido batir las cifras de desempleo en México, pero sacrificando las condiciones laborales de millones de personas, para dar ventaja a las multinacionales extranjeras y hacer al país un objeto atractivo de inversión.

Lo ideal, en un país democrático y al que le interesan sus ciudadanos, serían incentivar fuentes de empleo, que dejen dinero al país y al mismo tiempo garanticen estabilidad económica, seguridad social y bienestar para los trabajadores. Pero aquí parece que todo funciona contra los ciudadanos de a pie, y algún ente no quiere que las ganancias se queden con ellos.

En países desarrollados, los empleados protestan cuando se les recortan los presupuestos o se les reducen los beneficios laborales. En México, la lucha es encarnizada, pero por conseguir las peores vacantes, explotadas, mal pagadas y sin las condiciones mínimas que, se supone, marca la ley.

La situación del empleo en México es complicada, pero no más que en el resto del globo, el problema es que aquí, además de necesitar trabajo, los mexicanos necesitan autoestima, que alguien les diga que tienen derecho a exigir mejores condiciones, a crearse sus propias fuentes de empleo, y a no vivir atados a un salario raquítico, por una ocupación que no les gusta.

En los primeros meses de 2016, México generó más de un millón de puestos de trabajo, pero todos con la característica de no superar el salario mínimo que son 73 pesos diarios. Tomando en cuenta los costos de la canasta básica, y los constantes aumentos a los combustibles y el transporte público en todo el país, ese millón de trabajadores más bien salió perdiendo dinero, aunque el gobierno se enorgullezca de haber generado nuevos empleos.

Lo que más nos arde

Y así, empleos de mala calidad, poco remunerados y muy explotados, redundan en baja productividad, y en un país que no sale de su mediocridad laboral, empresarial, política, social o de nivel de vida.

Es como un círculo vicioso del que México no ha podido salir durante décadas, solamente que ahora preocupa a nivel mundial, y es observable su retraso respecto a naciones que sí están creciendo y tomando la delantera económica, a una velocidad impresionante.

Una tendencia que los mexicanos siguen, y que tampoco funciona, es a creer que algún día vendrá quien los saque del agujero. Desde la percepción religiosa, a los mexicanos les enseñaron a esperar un salvador que los rescatara de su vida triste y desgraciada; sin embargo, de esas enseñanzas heredadas durante la conquista española, ya pasaron más de 5 siglos, y nadie ha venido todavía a hacerles el favor.

Tampoco nadie les ha enseñado que no son esclavo, y por el contrario, tienen una fuerza especial para salir adelante por sí mismos.

@CronicaMexicana

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