Lo que enseña el maltrato animal

La sustrajeron de su propia casa, la obligaron a beber solventes, después la torturaron con un picahielo y finalmente la bañaron con pintura de aceite color azul, para que su piel lacerada se terminara de quemar. No, no fueron sicarios ni se trató de una víctima de secuestro, el responsable fue un ciudadano común y corriente y ella: era un perro.

La historia de “Azul” conmocionó a México, por el grado de extrema crueldad con que el animal terminó sus días, sufriendo los peores dolores y bajo una masa de químicos que fue imposible de quitar de su piel. Finalmente murió, y con ello nació el resentimiento de toda una sociedad indignada.

No es tan sólo que fuera un perro o que terminara sus días de la peor manera, el hecho es que este tipo de casos revela que los mexicanos estamos navegando hacia un abismo peligroso. Y no sólo a escala de los grandes criminales o los cárteles de la droga, también entre la gente que podría considerase “normal” se ejercen este tipo de castigos, como una malsana diversión.

Estudios científicos, a lo largo de mucho tiempo, han comprobado que los más grandes asesinos en la historia de la humanidad fueron antes niños crueles, adolescentes que empezaron torturando animales y a los que, desde sus primeros años, nadie puso un freno.

Y es que la capacidad de distinción entre lo bueno y lo malo, se forma en los primeros años de la vida, con experiencias que nos instalan la empatía y nos conectan con el dolor ajeno. Sin embargo, hay algunos a los que no les sucede igual.

Al menos en México, casos como el de “Azul” y otros exhibidos, nos pegan directamente en el ego, y es que nos recuerdan que estamos criando mexicanos, quienes en el fondo son crueles y perturbadores asesinos.

A inicios del 2017, un menor mexicano de 14 años, organizó una masacre en su salón de clases, hirió a varios y luego se pegó un tiro con la pistola de su papá.

Es así que, lo que nos muestran las redes sociales del maltrato animal en México, no es tan sólo una exageración sentimentalista, una moda colectiva o un chiste. Se trata nada más y nada menos que del reflejo de cómo se encuentra la psique de la sociedad mexicana, y de los alcances que puede tener la pérdida de identidad por la que atravesamos.

No es muy difícil, ni hay que amar a los animales para saberlo. Cualquiera que posea sentido común y sentimientos naturales de empatía, entiende que no se maltrata a otro ser vivo porque sí, sin importar si es pequeño, grande, animal o vegetal. Simplemente no se hace porque está en la naturaleza humana respetar la vida, eso, aunque el sistema nos esté obligando a olvidar la regla y creer que el pie del hombre es una máquina abrazadora, que todo lo posee y si quiere lo destruye.

Lo que más nos arde

Los casos de maltrato animal en México, se dan por cientos, a diario, en todos los estados y condiciones sociales. En general, no estamos siendo capaces de respetar la vida y tampoco estamos enseñando a los más jóvenes a hacerlo, un asunto que preocupa bastante, si tomamos en cuenta que son nuestra propia paz y existencia, las que se ven afectadas de fondo.

Para muchos “Azul” era solamente un perro como hay miles, sin embargo, fue víctima de la más profunda crueldad humana; un alguien, una persona cualquiera, que odia la vida, cuyo cariño familiar no fue suficiente y cuyos valores no alcanzaron para dejar seguir viviendo a ese animal.

@ElArdidisimo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s