¿Qué esconde el regreso a clases?

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La verdad es que en este país, lo que menos importa es qué tanto los niños aprenden en la escuela, o aprovechan los pocos o muchos recursos que tengan a mano. Ese falso discurso del regreso a clases no es más que un mero pretexto comercial, un por qué para gastar, gastar y gastar, toneladas de billetes en cuadernos de maripositas y mochilas alusivas a la telenovela de moda.

Igual que Navidad o el mentado 14 de febrero, la vuelta a la escuela en México es un evento comercial, un truco muy bueno de la mercadotecnia para que compres lo que no necesitas, hacer que renueves una y otra vez un acervo de porquerías, que ya tienes en casa haciéndote bulto.

Si tanto nos importara la educación de los niños mexicanos, estaríamos más preocupados por los contenidos y no tanto por aprovechar las “ofertas” para comprar un lápiz nuevo, exactamente igual al que el mocoso dejó de utilizar cuando llegaron las vacaciones.

Y de los electrónicos ni se diga. El regreso a clases es el pretexto perfecto para comprarle una tablet, una computadora, y cuanta porquería encontremos en el camino. Sí, claro, como si con eso el chamaco pudiera revelar la lumbrera que lleva dentro, y dejar de sacarse los mocos.

No, la verdad no influyen ni un poco, el dispositivo inteligente, la mochila de Paquita la del Barrio o las cartulinas que van a terminar aplastadas en un rincón. Si así fuera, entonces los niños que viven en comunidades lejanas del país, no tendrían los primeros lugares en pruebas estandarizadas. Se nos olvida que allá no existe Julio Regalado y tener un cuaderno es tener una joya invaluable.

Claro, ahora el gobierno mexicano le regala dinero a los niños en las escuelas públicas, so pretexto de que no deben dejar de estudiar por falta de inútiles escolares y otras sandeces.

Lo que más nos arde

Se calcula que cada mexicano gasta, mínimo tres mil pesos por niño, durante la vuelta a la escuela, y eso sin tomar en cuenta colegiaturas y otros gastos superfluos que surjan en el camino.

El regreso a clases no es más que un reflejo de la estupidez del mexicano, y de cómo las personas en este país están dispuestas a regalar su dinero, con tal de no romper los esquemas sociales.

Reutilizar es un verbo que se está usando mucho en países desarrollados, aunque los mexicanos siguen pensando que siempre es mejor tener más de lo mismo. Y aplica para todas las cosas, uniformes, cuadernos y cerebros, por igual.

Ojalá el gasto en útiles escolares fuera equivalente al grado de inteligencia de cada niño en el sistema escolar, así al menos aseguraríamos el futuro intelectual del país.

@ElArdidisimo

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