Los hijos de papá Gobierno

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La calidad de vida de la gran mayoría de los mexicanos no es la ideal, la riqueza está concentrada en un grupo muy reducido de ciudadanos, mientras el resto deben lidiar a diario con la tragedia de ser ciudadanos comunes y la inoperatividad de las instituciones públicas.

Aunado a lo anterior, es obvio que no se pueden garantizar las mejores condiciones de vida en un país sobrepoblado, con más de 50 millones de habitantes en condiciones de pobreza, y servicios que no alcanzan para todos.

Lo irónico del caso es que, en lugar de incentivar el crecimiento de los ciudadanos, las empresas y la educación, así como trabajar para reducir la población, el gobierno hace todo lo posible porque las personas sigan teniendo hijos y obtengan ventajas de ello.

Programas de apoyo social, despensas básicas, pensiones escolares, de discapacidad, para adultos mayores y madres solteras, una enorme infraestructura de beneficencia que responde al mecanismo más sencillo: pedir y estirar la mano.

El gobierno de México es altamente populista, nos engaña haciéndonos creer que nos regala lo que merecemos, aunque en realidad son migajas de lo mucho que pagamos en impuestos y todo lo que se va a los bolsillos de los funcionarios.

A una familia de cinco integrantes, de nivel popular, ¿por qué habría que regalarle una pensión para comer mejor?, ¿no sería mejor educarla, darle un empleo y hacerla autosuficiente?

Cada año, más de 72 mil millones de pesos del presupuesto federal, se regalan a quienes supuestamente son menos afortunados, personas que en la mayoría de los casos viven una situación social complicada, pero que no se han detenido en nada para seguir teniendo hijos y sobrepoblando el país.

Es ilógico pensar en tener un hijo, cuando no sabes si vas a tener dinero para comer mañana. Eso, a menos que estés esperanzado a que el gobierno te deposite tu limosna en una fantástica tarjeta bancaria, entonces no hay problema.

Lo que más nos arde

En un país donde las cosas funcionan como deben, el gobierno da a los ciudadanos servicios equivalentes a lo que se paga en impuestos, provisiones dignas, e instituciones transparentes. Pero a México le conviene seguir siendo paternalista y solapador, y que las clases populares sigan quedándose calladas, con tal de recibir la palmada de papá gobierno ante la desfachatez que significa seguir procreando, frente a la enorme crisis económica y social que vivimos.

@ElArdidisimo

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