¿Por qué la mató? Reforma 222 y otras explicaciones…

Trabajaba en una zapatería, tenía un hijo de tres años y una relación sentimental con un delincuente. Se llamaba Jessica Selene y fue asesinada por su pareja el 19 de marzo del 2018, en un centro comercial de la Ciudad de México.

Las autoridades catalogaron el asunto como un feminicidio y se dice que el sujeto, quien había ingresado a la cárcel, en al menos dos ocasiones anteriores por robo, ahora podría pasar hasta 70 años tras las rejas. Bueno, si es que sobrevive, luego de fallar en su intento de suicidio.

Muchos factores se juntaron para hacer posible esta tragedia. Para empezar, la víctima y el asesino tenían una relación de años y un hijo en común, a pesar de que el sujeto se dedicaba al robo en vía pública y era buscado por la policía.

Ella, de origen popular y sin muchos estudios, evidentemente no tuvo más opción que involucrarse en una relación tóxica, con alguien que no le ofrecía demasiado, solamente porque así se educa a las mujeres en este país.

No hay ley, condena carcelaria o escarnio público que sean suficientes, para frenar los feminicidios en México, porque resultan de un problema cultural de siglos. Ellas, por un lado, no son educadas para quererse a sí mismas y encontrar parejas que respondan a eso. Ellos, por otra parte, se alimentan del machismo, desde antes de nacer, son víctimas de madres que no les ponen límites, padres ausentes y familias destruidas.

Si Jessica Selene no hubiera buscado la manera de separarse de su agresor, quizá entonces hubiera sido una más de las miles de mujeres víctimas de violencia doméstica, que habitan este país, con un hijo que hubiera crecido reproduciendo los mismos patrones, en un circulo donde el crimen es el factor que da vida al monstruo.

Si tan sólo tenía 28 años, ¿por qué Jessica Selene no estaba en la universidad o en un empleo con futuro?, ¿por qué era tan sólo la vendedora de una zapatería, a la que su pareja asesinó luego de acosarla durante años?

La respuesta es simple, las mujeres mexicanas y su alta probabilidad de ser víctimas de feminicidio, se deben a que la cultura las limita, les corta las alas, las hace proclives a ser madres a edades tempranas, a buscar relaciones tóxicas, a intentar salir de familias problemáticas para crear las suyas propias, con todo y los golpes, la pobreza y la desesperanza que eso implica.

@ElArdidisimo 

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