Curiosas propiedades de servidores públicos

Indignación y furia, son las dos mejores palabras para describir lo que sentimos cuando nos enteramos, por cualquiera de los medios de comunicación, de la vida opulenta y acomodada que muchos de los servidores públicos tienen, en contraste con la vida llena de limitaciones que el pueblo experimenta.

Pensemos, por ejemplo, en Helidoro Díaz Escárraga, quien fungía como Coordinador de la Región Sur del Infonavit, en el estado de Oaxaca. Helidoro, con todas las intenciones de ser un padre modelo, regaló a su hijo un auto de lujo Porsche, con valor de 1 millón 440 mil pesos. Nada barato el juguetito.

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La cereza sobre el pastel, es que, el antes funcionario del Infonavit, compartió una foto del regalo en las redes sociales, lo que por supuesto desató polémica y generó cientos de comentarios de la publicación.

Helidoro Díaz, presentó su renuncia poco después del escándalo, para no perjudicar al director de ese instituto.

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Otro caso muy sonado es el de Guillermo Padrés, que mientras era gobernador de Sonora, se le hizo fácil construir en su rancho, una presa de 120 metros de largo y 80 de alto; ¡no es broma, construyó una presa en su rancho! Al mismo tiempo, cientos de pobladores de esa región, sufrían de un importante desabasto de agua, mientras el gobernador gozaba de cuatro millones de metros cúbicos del vital líquido y pozos por casi tres millones de metros cúbicos al año.

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En febrero de 2015, el entonces delegado de la Comisión Nacional del Agua en Sonora, César Lagarde, confirmó que Padrés y su familia habían comenzado con la demolición de la presa, resultado del escándalo que se desató.

Por último, tenemos el caso de Jesús Valencia Guzmán, que en enero de 2015, mientras fungía como Jefe Delegacional de Iztapalapa, chocó su modesta camioneta Jeep Grand Cherokee, mientras conducía a su casa en la colonia Jardines del Pedregal, al sur de la ciudad. Días después de lo ocurrido, se supo que la camioneta era propiedad de una empresa proveedora de esa demarcación, y nunca quedó claro, en qué condiciones conducía el entonces Jefe Delegacional, pues éste dio diversas declaraciones que se contradecían entre sí.

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LO QUE MÁS ENCHILA

Quizá no lo hayan pensado antes, pero lo que hemos leído y de lo que nos hemos enterado, puede que sea sólo una minúscula parte de lo que ocurre en esas esferas del gobierno.

Es imposible no sentir indignación al saber que el Jefe Delegacional de Iztapalapa, una de las demarcaciones más pobres de la Ciudad de México en 2011, conduce una camioneta de lujo hacia su casa, ubicada en una colonia de alta plusvalía, al sur de la Ciudad.

No se puede culpar a nadie de sentir furia, cuando se entera de que el gobernador de Sonora construye una presa en su rancho, mientras las personas por las que debería velar, sufren de escasez de agua.

Sí esto es de lo que nos enteramos, resulta difícil imaginar todo lo que ocurre fuera de nuestra vista.

@ElArdidisimo

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