El pasado domingo 18 de febrero, miles de personas se conglomeraron en el Zócalo de la Ciudad de México como protesta al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, específicamente en respuesta a la serie de reformas que el mandatario plantea realizar al Instituto Nacional Electoral (INE), órgano encargado de estructurar y realizar las elecciones en México.
Aunque las autoridades capitalinas informaron que a la «Marcha por la democracia» asistieron unas 90,000 personas, sus organizadores estimaron una asistencia de 700,000 mil personas, según un reporte de Reuters. Vestidos con prendas de color blanco y rosa, los asistentes gritaron consignas como «Nuestra democracia no se toca», “¡Fuera López!”, “¡López Obrador, eres un traidor!” y “¡La ley es la ley!”.

Lorenzo Córdova, ex presidente del INE, fungió como vocero único de la marcha, quien alertó sobre tres puntos que se han visto «amenazados» durante el gobierno actual: las reglas que permiten el voto libre, las instituciones y la Constitución misma. Resaltó que instituciones como el INE y la Suprema Corte de Justicia de la Nación se encuentran bajo constante ataque por parte de AMLO, además de que han sufrido recortes brutales a sus presupuestos y son amenazadas mediante iniciativas constitucionales.
En ese sentido, aclaró que las instituciones pueden tocarse, pero sólo si es para mejorarlas. «Si lo que se quiere es desmantelarlas, destazarlas o capturarlas, lo decimos fuerte y claro, si es para eso, ¡claro que no se tocan!”, gritó Córdova en una multitud que ovacionó sus palabras. Entre las organizaciones opositoras que marcharon se encontraban Frente Cívico Nacional, Sí por México, Poder Ciudadano, Sociedad Civil México, UNE México y Unidos por México.
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