Los jefes que más nos arden
¡Siempre es lo mismo, inútil! ¡No puedo confiar en ti! ¿Qué tienes en la cabeza? ¡Maldita la hora en que te puse a trabajar conmigo! No hay errores que justifiquen […]
¡Siempre es lo mismo, inútil! ¡No puedo confiar en ti! ¿Qué tienes en la cabeza? ¡Maldita la hora en que te puse a trabajar conmigo! No hay errores que justifiquen […]