El Programa Internacional para el Seguimiento de los Alumnos, PISA por sus siglas, es un informe presentado cada tres años en el que se mide el rendimiento de alumnos mayores de 15 años alrededor del mundo. La prueba mide las habilidades y competencias en matemáticas, lecturas y ciencias. Debido a la pandemia, la última edición que debía publicarse fue pospuesta hasta 2023.
Los resultados que se presentaron no fueron muy favorables para muchos de los países que participaron en este informe. Y para algunos expertos, se vuelven alarmantes sobre el retroceso que la educación tiene en el mundo.

Desafortunadamente, México está incluido dentro de ese grupo de países con un declive en su educación. Comparado con la última edición, presentada en 2018, la educación mexicana presentó puntajes que la posicionan por debajo de otros países miembros de la OCDE, misma organización que lleva a cabo el informe PISA.
En el informe presentado en 2023, los estudiantes mexicanos estuvieron 14 puntos por debajo en matemáticas. 9 puntos por debajo en ciencias. Y 5 puntos por debajo en comprensión lectora. Para los expertos, estos resultados representan un retroceso de casi dos décadas, perdiendo los avances que se hicieron a lo largo de estos años en la educación. México se posiciona así como uno de los países peor calificados en esta edición.

En el panorama mundial, para la mayoría de los países, la pandemia Covid-19 representó un factor común en la regresión del desarrollo de la educación, pues retos como la educación a distancia, la brecha tecnológica durante ese tiempo crearon una desventaja entre las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes.
Factores como la pobreza también han incrementado la dificultad de aprendizaje, al no poder tener acceso a los mismos recursos o incluso una alimentación correcta, las jornadas de aprendizaje se vuelven complicadas. Finalmente, la soledad de los estudiantes aumentó, su sentido de pertenencia a las instituciones a las que asisten, reflejan también una apatía, por las escuelas mismas y por sus estudios.
Con estos resultados, los gobiernos deben tomar decisiones que los orillen a aumentar la calidad de la educación de sus ciudadanos, impulsando planes de estudio que puedan alinearse con lo necesario para poder desarrollarse propiamente en el mudo actual.
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